Los testigos son bombillos en el tablero de tu vehículo que alertan sobre algún problema o avería. Conoce cuáles son los que no dan espera y debes prestarle atención inmediata para alargar la vida del motor.

  • La ‘luz’ del termómetro

​El primero es el termómetro de la máquina. Cualquier señal de este origen obliga a detenerse y buscar las causas y eventuales soluciones porque usualmente cuando se activan las alertas ya hay un calor excesivo y pueden estar el empaque de la culata o los mismos pistones en el límite de tolerancia.

  • Sin presión de aceite

El segundo bombillo tampoco tiene margen de tolerancia: es el del aceite. Se suele encender porque la presión baja y por ende, la lubricación es deficiente porque el aceite necesita entrar a presión entre las partes para evitar su contacto y que se fundan, típicamente los casquetes de las bielas.

Algunos carros tienen analizadores del estado del aceite y prenden alertas cuando lo encuentran mal y también los hay que revisan el nivel y hasta los hay sin varilla medidora. El aceite, cuando esta existe, se mide con el motor apagado y después de un buen rato. Tenga en cuenta que si quita la varilla con el motor en marcha va a salpicar aceite pues en el cárter este se pone como una nube al lubricar los pistones. Además, no le indica nada porque en esos momentos hay poco aceite abajo y el resto está dando vueltas por el motor.

  • El testigo de la gasolina

Otra lucecita clave es la del nivel de la gasolina que es un poco menospreciada. Muchas personas sostienen que nunca se debe dejar bajar el nivel del cuarto. Eso es mucho más en previsión de quedarse sin gasolina que por una razón técnica pues el sistema está concebido de tal manera que la bomba puede chupar y empujar gasolina hasta la última gota. La prueba es que cuando se llega al límite, el motor no anda más.

En todos los carros modernos, la bomba suele estar inmersa en el tanque e instalada dentro de un elemento plástico dentro del cual también sube y baja el flotador que le da la señal de nivel al instrumento. En la base de la bomba hay una finísima malla que va casi a ras con el fondo del tanque donde se detienen partículas de mugre si las hay.

  • La luz de la batería

Hay un cuarto aviso en el tablero, usualmente bajo el sello de batería. Quiere decir varias cosas: la primera, que el alternador ha dejado de cargar, tema que es de taller, pero puede ser porque la correa de los accesorios se reventó y no lo gira. Si el alternador está dañado el carro va a caminar un buen trecho, por lo menos unos 50 kilómetros, mientras la batería tenga el voltaje requerido. Para ayudar, apague todas las fuentes de consumo.

  • La caja recalentada

En los automáticos actuales, de todas las marcas, es muy frecuente que el aceite de la caja se recaliente cuando esta se deja trabajar por su cuenta en la montaña y empieza a hacer una cantidad de cambios equivocados porque no suelen tener calibración para estas cuestas y alturas y el torque del motor se cae a medida que la carretera sube.

El aceite hierve, hace burbujas, los cambios patinan, el bombillo destella y el carro se para. Antes de que todo esto suceda, maneje en montaña siempre la caja en posición manual y usando a fondo el motor, sin miedo, para eso es. No la deje pensar porque de nuestros climas no sabe.

 

FUENTE SECRETARIA DE TRANSITO